Diputado Berger votó a favor de proyecto que consagra título profesional de salud a carreras universitarias  

Su voto favorable entregó esta mañana el diputado RN Bernardo Berger al proyecto de ley que circunscribe el título profesional para siete carreras del campo de la salud, exclusivamente al mundo universitario.

El parlamentario formó parte de la comisión mixta que tuvo a su cargo zanjar las diferencias entre las votaciones en el Senado y en la Cámara de Diputados, y en esa calidad hizo uso de la palabra esta mañana en el Hemiciclo para defender la iniciativa.

El  proyecto de ley que confiere el título profesional universitario a las carreras de Kinesiología, Fonoaudiología, Enfermería, Obstetricia y Puericultura, Nutrición y Dietética, Tecnología Médica y Terapia Ocupacional.

Quiero dejar expresamente claro que estoy a favor de este proyecto que restringe la enseñanza de las disciplinas de salud a entidades exclusivamente universitarias, porque no es lo mismo el celo que debe primar en carreras que abordan la salud de las personas, que exigen un profundo conocimiento de campo y visión integradora de los conceptos y alcances, técnicas y tecnologías, que cualquier otra área del conocimiento”, explicó Berger.

Añadió que la iniciativa reafirma lo establecido en el Código Sanitario, que en su artículo 112 exige “un título otorgado por alguna universidad reconocida por el Estado, para desempeñar cualquier actividad propia de la conservación y restablecimiento de la salud. Una cosa distinta, es sencillamente Improcedente”.

Agregó que el país requiere garantías reales de calidad y competitividad de alto nivel, que sólo la pueden dar actualmente las universidades “a través de sus sistemas de acreditación, así como los programas de licenciatura, postgrados e investigación validados internacionalmente”.

A fin de cuentas –añadió-, estos profesionales deben tener el más alto nivel de preparación dado que se pone en juego  la vida y el bienestar físico y psíquico de las personas. Para ello tiene que haber cierta coherencia y homologación de las exigencias de las plantillas curriculares entre las distintas carreras de salud, y esa integralidad, quien mejor la avala, es el mundo universitario”.

Berger advirtió además que discusiones de este tipo deben ser analizadas con criterios de país y no de mercado, en especial cuando se afecta la salud pública. “lamentablemente, el actual esquema que está imperando, con participación de actores técnicos, institutos y otras modalidades, en paralelo a las universidades reconocidas,  conlleva a confusiones en las calificaciones profesionales”.

Eso, sí, Berger criticó la excesiva demora que tuvo la tramitación del proyecto, que ingresó en abril del 2005 al Congreso, y elogió la paciencia de la comunidad afectada por este tema.

A veces se nos critica por la excesiva demora con que algunos proyectos son despachados. Por eso, aplaudo a las universidades, a los estudiantes, pero muy especialmente, a los colegios profesionales presentes en esta sala, que han tenido paciencia más allá de los límites esperando la resolución por casi 10 años”, señaló.

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